Tanto los niños como las personas mayores son más propensos a estas acumulaciones. Pero por razones diferentes, los niños producen mucho más cerumen, y por las características de su conducto es más fácil su acumulación. En cambio, las personas mayores producen menos cerumen, tienen menos capacidad de absorción, por lo que se genera dicha acumulación. Además, en general, los hombres suelen generar más tapones de cera que las mujeres por la presencia de mayor cantidad de pelo en el conducto auditivo externo. También es más frecuente su formación en jóvenes por el uso de auriculares cuando escuchan música.